miércoles, 2 de abril de 2008

Sin título IV

Salió de la peluquería dispuesto a comerse el mundo. Se había hecho una raja en la ceja izquierda y otra en la patilla contraria. La gomina parecía haberle afectado al cerebro. Ahora solo podía pensar en todo lo que le quedaba por descubrir.

Era hora de despegarse de su madre. Estaba harto de que en el barrio le conocieran por Fernandito, el hijo de la profe.

Sabía que los chicos de su edad le recordaban por aquel día años atrás en el que su “mamá” le había ido a “salvar” de una pelea con Brais, justo después de haber roto a llorar. Él no había hecho nada, pero cualquier excusa era buena para que Brais se metiera en líos.

Ir a clases de pintura en vez de a fúbol o hockey, tampoco le había ayudado mucho. No pertenecía a ningún grupito “guay”, más bien todo lo contrario. Los demás lo veían como a un niño mimado y débil. Un blanco fácil.

Su madre le presionaba demasiado… que sacara buenas notas, que se comportase bien, que diera ejemplo…

El nuevo Nando iba a tomarse la vida menos en serio, o era al revés?
Era el momento de empezar a vivir su vida por primera vez. Necesitaba saber qué significaba ser mayor de edad. Ser libre, disfrutar, sentir, respirar, amar … nunca se había atrevido a decirle a una chica que le gustaba. Sabía que no era atractivo y que su nuevo look no cambiaría demasiado las cosas. Seguía siendo feo, pero ahora se sentía preparado.

2 comentarios:

Visionado dijo...

Que alegría verte o outro día!!!!

Estás guapísima!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Están muy bien estas mini-historias.. para cuando algo más largo??