Alé Toro
16:45 PM- Campo de vuelo de la Aeronaútica. Una fuerte tormenta atiza la región del Piamonte. Fuertes ráfagas de viento, nubes bajas y oscuras. El avión procendente de Lisboa tendrá que esperar para tomar pista.
En la estación aérea se viven momentos de angustia. No llega ningún mensaje del avión del Torino.
17:00 PM- Por fin hay noticias del avión. “Estamos encima de Savona. Volamos bajo las nubes, 2000 metros, en 20 minutos estaremos en Turín”.
17:02 PM- Desde el aeropuerto les dan el parte del boletín meteorológico. "Nebulosidad intensa, rachas fuertes, visibilidad escasa, nubes, 500 metros”.
17:03 PM- El avión retransmite: "Recibido, está bien, mil gracias”
El último mensaje.
En la estación aérea se viven momentos de angustia. No llega ningún mensaje del avión del Torino.
17:00 PM- Por fin hay noticias del avión. “Estamos encima de Savona. Volamos bajo las nubes, 2000 metros, en 20 minutos estaremos en Turín”.
17:02 PM- Desde el aeropuerto les dan el parte del boletín meteorológico. "Nebulosidad intensa, rachas fuertes, visibilidad escasa, nubes, 500 metros”.
17:03 PM- El avión retransmite: "Recibido, está bien, mil gracias”
El último mensaje.
En la primavera del 49, tras un amistoso contra el Benfica, el Torino cogía un avión para regresar a Turín. Salieron de Lisboa sin ningún problema, pero la mala fortuna quiso que no llegaran a su casa. A las 17:05 y a escasos 10 kilómetros de su destino, el avión G 212 se estrelló contra La Basílica de Superga.
Nadie sobrevivió al tremendo impacto.
Los jugadores, el entrenador, los técnicos y los acompañantes se convirtieron en héroes para una ciudad de corazón granata, como la camiseta del Toro.
Era el 4 de Mayo de 1949.
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