martes, 18 de diciembre de 2007

Sin título I

La dejó en la puerta de casa y se despidió con un cálido beso. Al ver como ella entraba en el portal, arrancó el motor y se fue conservando todavía esa imagen en su cabeza.

Sofía se dirigió al baño. Se desmaquilló lentamente, con cuidado de no tocar los labios. Quería saborear ese tierno beso un poco más.

Arropada con el nórdico, como si del abrazo del chico de quien se acaba de despedir se tratara, entró en calor. Apagó la luz y cogió el móvil con fuerza en su mano. Esperaba, como siempre, a que él le mandara un mensaje de buenas noches. Un mensaje que era mucho más que eso,… era la única forma para que se pudiera dormir. Tan solo unas letras bastaban para que ella se quedara tranquila, unas letras que dijeran que él había llegado.

Encendió la radio, para hacer más amena la espera… Sonaba esa canción tan pegadiza que él siempre ponía en el coche, pero no recordaba su nombre. El cansancio acumulado durante la semana pudo con ella, y sin quererlo se quedó dormida, tarareando esa canción, pensando en esos viajes en coche a cualquier parte.

Ralentizó la respiración, aflojó su mano y el móvil se perdió entre las sábanas, como preparado para amortizar la vibración que anunciaba ese mensaje. Un mensaje que nunca llegó.

Sofía dormía, saboreando el dulce beso que todavía permanecía en sus labios.

2 comentarios:

Visionado dijo...

Que bonito!!!! Pois eu tamén sigo agardando unha mensaxe!! A túa dicindo que vés a Santiago!!!

Que tal pola Coru???

Bicos!!!

Anónimo dijo...

Grandes estos micro-relatos